lunes, 11 de abril de 2011

Sin Rendirse: tte lo dedico ♥

Era una calida mañana en un pequeño pueblo ubicado en unas altas montañas. En el se encontraba un pequeño niño cuya afición solo era vivir su vida, no tenia mayor preocupación que el mismo, solo era el y sus amigos ninguna preocupación mas.
Un día llego al pueblo una pequeña niña de pelo dorado ojos brillantes como el propio sol.
Todos los amigos del niño se burlaban d ella al ser la única niña de todo el pueblo pero al pequeño niño no podía burlarse sino ir donde ella a presentarse y conocerla. Pocos los días los otros niños dejaron de burlarse pero este no podía dejar de mirarla pues el quería conocerla. Una noche antes de volver a casa recogió una flor y la coloco en la puerta de la niña. Cada noche el muchacho colocaba una flor ante la puerta de la niña con la intención de que al día siguiente ella mostrase un poco de interés por ella tan solo con una mísera mirada le seria suficiente para llenar una semana de felicidad, pero no tenia suerte. Pasaban los años y el chaval se quedaba sin flores que dejarla recorría kilómetros para encontrar diferentes flores para ella de diferentes tamaños colores formas. El ya no sabia que hacer… Una tarde el niño fue a buscar una flor para ella cuando la vio con otro chaval del pueblo este paralizado no sabia que hacer no podía creer lo que sus ojos veían. Tantos esfuerzos hechos por aquella chica para eso el chaval comenzó a correr sin rumbo alguno llorando no se sabe si de rabia o tristeza asta tropezar y caer. El muchacho al levantarse observó un gran árbol que tenia delante este árbol era el mas viejo que jamás avía visto y en una de sus raíces ponía algo en letras desconocidas el niño alzo la mano y las toco… estas comenzaron a iluminarse y a soltar una luz que ilumino todo el cielo.
En ese momento las letras cobraron forma y en ellas se podía leer “te concedemos el deseo que tu corazón quiera” el niño solo quería estar con aquella niña la quería pero no estaba seguro de si ella le quería a el entonces dijo – Deseo que ella sea feliz.
Según termino la frase el árbol emitió un ultimo destello en ese momento el niño se desmayó cayendo al suelo.
La mañana siguiente sin saber como apareció en su cama. Entristecido salio a la calle para seguir la rutina de cada día.
Pasaron los años y el niño ya no era un niño era un hombre pero seguía colocándole flores a aquella mujer a la que la ofreció la felicidad mas este no noto ningún cambio y no dejo de intentarlo pasados los años.
Un día el hombre se quedo sin flores que ofrecerla y no sabia ya que hacer y salio a la calle en busca de algo.
El hombre asombrado no tenia palabras para lo que veía todas las flores que avía colocado en la puerta de la mujer se encontraban delante de el formando una frase
“Yo No Soy Feliz Si No Estas A Mi Lado” y en el centro de la frase se encontraba ella con un vestido rosa, unas trenzas que recogían su pelo dorado y aquellos ojos que brillaban como el primer día que la vio. El hombre corrió hacia ella la copio de las manos y la dijo – mi mayor felicidad simplemente era levantarme cada mañana y verte día tan solo una vez para darme un momento mas de vida te Quiero.
En ese momento dejaron de ser mayores para vivir para volver a ser niños...otra vez.

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